Sin Criticas

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Crear y re-esculpir vidas a través de la construcción dedicada del conocimiento del cuerpo es mi misión.

Entrenar es un regalo que te das, para emprender una mejor versión. Las líneas y la marcación dejan ver cada esfuerzo, reto, dedicación, en cada gota de sudor que la bioquímica de tu acto al entrenar activó.

No imagine jamás mi vida sin estar re-descubriendo mi movimiento con cada código que encuentro para retarme, dando como resultado esa figura que parece ser el reflejo de cientos de historias entrenadas, en montañas que escale, suspensiones que mantuve, rudeza que soporte, batalla que luché, para dar el resultado de la biografía de una figura  que me enorgullece mostrar.  

A veces estoy sin líneas, con 15 kilos más y sin la anhelada marcación que caracteriza a quien predica que el cuerpo es un templo de la física esperando la cinética que le imprimes con cada acción que elijes.

La fibromialgia, el cansancio, la búsqueda por hacer cosas nuevas me obligan a parar y no siempre lucir bien ante la critica.

A veces quiero  libertad para moverme y la quietud que la enfermedad me da.

Cuando entrenas duele y te agrada porque sabes que cada fibra rota, es tu fortaleza que se teje y se agranda.

Cuando duele la musculatura, articulaciones, como si hubieras peleado en el GYM una batalla contra tu voluntad al entrenar, pero no has hecho nada más que quedarte en cama, aprisionado por el dolor, en tú cárcel, que ayer era libertad: hoy tu cuerpo enfermo.

A veces es preciso hablar con la enfermedad.  Dejar que entre y que haga su función: Sanar.

Me permito estar en sobre peso si mi cuerpo lo requiere, soy compasiva con mi propio dolor  y acepto parar en la quietud obligado de cualquier enfermedad.

Gracias a esto empecé a escribir, una pasión que antes me perseguía incesante en mis oídos: el amor por crear mis líneas y hacer del movimiento letras.

Mi cuerpo me reclamo parar, mis fibras que ocultaban un amor escondido, una pasión olvidada, un dolor que se hizo carne y me hablo fuerte, obligándome a resucitar algo que había dado por perdido.

Pare y escribí historias de mi autoría, sobre el cuerpo en movimiento, que dejaron de ser mías, para ser de él, de ella, de todos los que decidan leerme con la pasión hecha líneas.

A veces me critican por mi peso, producto de la quietud de mi cuerpo, el cual, muestro con orgullo cuando no tiene líneas, pero si una historia entre líneas que te comparto, como un un libro abierto, pero que esta cerrado a la critica.

Aunque luzca distinta como todo lo mío, muestro el cambio y permiso de darte la vuelta a transformarte.

No siempre el camino tiene que ser hacia menos peso en la balanza, a veces es necesario subir, bajar, ir al lado, al medio a donde debas ir a buscar la metamorfosis que te de alas para volar.

Sigo teniendo como misión ser entrenadora de vidas, te acompaño a conocer tu cuerpo a conectarlo con lo más profundo de tus pasiones.

Aprendí que lo único seguro en la vida es: el cambio, hay que permitirlo para avanzar.

Al darle permiso a la enfermedad, y llenándome de paciencia, en calma, poco a poco, la epidemia de falta de espíritu o dolor no ha vuelto, y he retomado el movimiento en el plano físico.

Escucha lo que tu cuerpo te dice a gritos y escríbelo, así veras con claridad lo que intentas ignorar.

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