Relato al Dolor

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Piel, formaste con mi sangre vasos que envolvieron una herida. Impediste que enemigos bacterianos me atacaran y sellaste la puerta para evitar que me desangre.

Durante diez minutos las plaquetas activaron la cascada de protección capilar; los mismos diez minutos en que me atacaron diez niños, mientras usaba un vestido que cubría mi piel de niño.

Eran diez, diez heridas, diez años. Cinco horas después de las lesiones producidas por golpes, patadas,puños y palabras y por la que más duele, la herida de la incomprensión.

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