La Naríz

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Es la puerta de la vida,
del sentir, de todo.
Con extrema certeza,
me dice la verdad
de lo que comes,
de lo que escondes.

Su memoria olfativa
te prepara para inhalar,
el placer que evoca la boca
al saborear, sin tocar, sin ver,
solo con oler.

Hay quienes
la juzgan y no la usan.
Su forma,
tiene cientos de maneras de ser.

Su tamaño, tan criticado,
ignora la capacidad
que esconde su grandeza.

Tan importante es su dimensión,
sinónimo de protección,
que a mayor tamaño,
menos gérmenes y
enemigos entran.

Con siete mil terminaciones
almacenas mis recuerdos
con cada forma.

Mil menos que el lugar
en el que más confío.
Ese donde se alojó el perdón.

Estás al mando
cuando mi propiocepción
cambia el ángulo.

Hay olores que guardo,
otros que desconozco.
Tu imagen me engaña,
tu olor no.

Me ayudas a llorar,
vacías mis pulmones,
expulsas mis más sucios temores.
Sin ti, mi boca y mi lengua
no recorrerían el mismo sentido.

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