El Piano Invertido

LEER AHORA

Solo para mi oído.


Hace mucho no converso,
el teléfono siempre está en medio,
hoy me obligo a escuchar en pleno.


Mi oído interno
al revés retumba
el Piano de Beethoven cada vez.

Ondas, vibraciones
que envuelven señales,
amplifican el eco del sonido
en mi curvada oreja.

Una melodía cuenta
lo que debo saber.

Tres piezas
del rompecabezas óseo,
en protección del duro y fuerte,
hueso temporal.

Su nombre
referencia la dureza
de su corteza y la transitoria
fragilidad que esconde
la magia del odio interno.

Capaz de transformar
en sinfonía una vibración.

De tecla en tecla,
en dos vueltas y media,
al compás del sonido,
enciende un baile celular
químico y sensual.

Cada estimulo eléctrico
emite armonía y pasión,
abre el camino al núcleo
del solitario cerebro.

Percibo y siento.
Escucho la temperatura
en mis dedos, regulo el calor;
el dolor de cabeza desciende,
mientras mi equilibrio vuelve.

Ver LibroRegresar