Bajo el Agua

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Gradúo la temperatura
átomos de hidrógeno y oxígeno
caen en mi ducha
en cientos de gotas de agua
preparo el escenario
para tomar un baño.


Describo los movimientos
de cambio de posición,
me observo en el espejo
mientras mi cinética cambia.

Acciono los pies.
Cada dedo, uno a uno,
entran para ser acariciados
por la carga eléctrica
que esconde el elemento.

Mi tobillo se activa,
se desliza, gradúa
la aceleración,
y moléculas polares
se expanden en el rocío de mi pie.
Primero el izquierdo,
pues anhelo reivindicar mi lado
zurdo
luego el derecho.

Mis piernas del deseo,
llamadas así,
por él, por alguien,
despiertan cada ángulo
de mi composición.
Danzo, bajo el agua.

Cascadas se arman,
el río de lluvia
se tropieza con la cadera
y una pieza
encajada hasta la rodilla,
sobresale.

Alargada, grande.
Es par,
fémur, fuerte y potente.
Guiada por Hioides,
me doy la vuelta en mi desnudez
e ingresa agua en mi espalda,
la espiral inteligente articular
actúa como una cadena de piñones,
regulando y
graduando
los movimientos por ejecutar.

Mi espalda estaba entumida.
Al contacto con el cálido líquido
se alarga y se expande,
aceitando la cadena
desde el timón,
hasta el coxis.

Giro lentamente y
mi centro de emociones eróticas
se activa.
El esternón actúa
como trampolín,
de ahí al ombligo
caen gotas de vida,
guiadas por la v
dibujada debajo de lo senos,
que le abren caminos
al líquido.

Culmina y se disipa
en ocho mil terminaciones
los dedos ayudan.

Respiro.
Mientras, mi rostro y lengua
saborean la sal
que esconden
cien años
de sus orígenes.

Culmino
el ruedo en frío.
Me alisto
para la atmósfera.
he armado
el rompecabezas.

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